¨TE VA A IR BIEN...¨
Por
Arnaldo Calvo Buides
Tan alto como su fervor por la plática, así es Miguel, un
amigo que gané en una de mis visitas al Club de ajedrez situado en la Plaza de Armas, en Santiago
de Chile.
Luego de llevar ratos observando algunas partidas de
quienes allí concurren, me motivé a acercarme a quien en solitario leía un
periódico.
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¨ ¡Ah!, cubano, qué bien. Acá los médicos de tu país tienen mucho
prestigio…¨, no perdió la oportunidad de reiterarme algo que no he
dejado de escuchar desde que llegué a acá.
Plaza de Armas, de Santiago (antes de la pandemia).
Le comenté sobre mi idea de dedicarme a la enseñanza del ajedrez en Chile, labor
que realicé durante años en mi Cuba natal. Y es que no concibo mi vida sin el
mismo.
¨No sé si te has dado cuenta, pero acá el fútbol es
el único deporte que se ha masificado. Pero no quiere decir que no se juegue
ajedrez…Te va a ir bien, tú verás¨, dijo Miguel, quien se ¨abrió¨ conmigo
y me aconsejó tanto como si fuese mi hermano mayor.
¨Lo que tienes que hacer es vestirte elegante; te presentas en los colegios e instituciones, y les hablas sobre tus proyectos.
Eso de llamar por teléfono o escribir mediante correo electrónico es muy
distinto a tú ir a esos lugares... Gente como tú es la que hace falta para
desarrollar el ajedrez acá. Te va a ir bien, tú verás ¨,
expresó con certeza este hombre que ronda los 50 años.
Sugirió que me publicitara en uno de los propios muros
existentes en el espacio donde funciona el Club. ¨En un papelito escribes tus datos,
pones que eres entrenador cubano y lo pegas aquí mismo para que la gente que
venga lo sepa.
¨Tú verás que pronto van a estar
comentando: ´Ah!, sí, es el morenito
cubano que viene por acá…¨ Te va a ir bien, tú verás…¨
Miguel no tiene dudas de que el ajedrez aúna personas, sin
distinción de raza, religión y condición económica. Él concibe a sus
practicantes como verdaderas familias, no exentas de pasar por buenos o malos
momentos.
¨Tienes que venir más a menudo. Además de
jugar, haces muchas amistades. Por
ejemplo, ¿tú ves a ese señor que está jugando allí?, es dueño de unos cuantos
negocios, y quién sabe si en algún momento estás buscando trabajo y él te
ayuda.
¨ Al igual que un doctor que viene acá a jugar.
Tal vez un día tienes algún problema de salud y puedes contar con él. ¨
Asevera Miguel que muchos extranjeros frecuentan el Club. Y
con evidente satisfacción me cuenta sobre un francés, con quien tiempo atrás
estableció lazos solidarios tablero mediante.
Aquel regresó a su país, pero no han perdido la
comunicación. Y se ha afianzado tanto que ahora, asegura Miguel, le han cursado
una invitación a Francia (¡!).
Te han anunciado una buena jugada, Miguel. Mucha fe. ¿Sabes algo, amigo? Presiento que ¨te va a ir bien, tú verás…¨